Spanta de cacahuete games
Juegos para mayores,  Jugar en familia

Spanta: el juego perfecto para reír en familia

Hay tardes en las que una madre solo quiere que no haya peleas, que el juego no acabe con uno llorando y que nadie diga «¡eso no vale!» a los cinco minutos. Spoiler: no siempre se consigue. Pero cuando aparece uno de esos juegos que funcionan con todos y encima dan risa… se merecen un altar. O al menos un hueco en el blog.

Hoy te hablo de uno de esos descubrimientos que llegaron a casa sin mucha expectativa y se quedó como uno de nuestros favoritos: Spanta, de Cacahuete Games. Un juego de cartas pequeño, rápido, divertido y, sobre todo, muy de los nuestros.

Lo hemos jugado en el salón, en la playa, en la sala de espera del pediatra y hasta en una mesa de camping. Así que sí: este artículo viene con experiencia, con anécdotas… y con alguna carta volando por los aires.

🟠 Ojo si en casa tenéis mini-Rafa Nadal…

Una advertencia de madre a madre: Spanta no es un juego cooperativo. Aquí cada uno va a lo suyo, y gana quien consigue más puntos. Si tus peques son muy competitivos, pueden saltar chispas. En esta casa ha habido piques, enfados teatrales y hasta algún «¡es que siempre ganas tú!» dramatizado en slow motion. Pero también es parte del aprendizaje y, con humor (y un poco de entrenamiento emocional), se pasa.

¿Qué necesitas saber antes de jugar a Spanta, juego de cartas?

Spanta es perfecto para jugar entre 2 y 4 personas, y las partidas no se hacen largas: duran entre 20 y 30 minutos (incluso menos), así que es ideal para esas tardes en las que quieres divertirte sin complicarte demasiado. Está pensado para mayores de 10 años, pero si tienes hijos jugones un poco más pequeños, como los míos, que tienen 6 y 8 años, te aseguro que pueden jugar perfectamente. Mi pequeña a veces necesita un poco de ayuda, pero se lo pasa genial, y mi mediano juega sin problemas.

spanta juego de cartas

Este juego es un precioso trabajo de Javier Martínez y Lorena Gestido, que además ha puesto todo su cariño en las ilustraciones, llenas de detalles y con un encanto especial que te invita a jugar solo con mirarlo. Y lo mejor de todo es que, por menos de 20 euros, te llevas una joyita fácil de aprender y que engancha desde la primera partida. ¡Una verdadera alegría para toda la familia!

¿En que consiste Spanta?

Spanta es un juego de cartas y dados donde todos jugamos, casi, a la vez y el objetivo es claro: Capturar fantasmas y devolverlos a su lugar correspondiente, pero no todos valen. Tendrás que hacer caso a tu Carta de Objetivo ya que ella te indicará qué formas y colores de fantasma te darán puntos al final de la partida. Consigue la mayor cantidad de puntos y conviértete en el mejor custodio (Fantasmas con formas y colores, dados multicolor… todo muy de Cacahuete Games).

Como cada noche, el cementerio de Spanta se llena de pequeños fantasmas que quieren hacer sus travesuras. Debemos capturarlos y, para ello, tendremos la inestimable ayuda de poderosos artefactos capaces de cualquier cosa, ¡los dados!

Cada uno de estos fantasmas será de una forma y color determinado. Hay 4 formas y 4 colores diferentes. Para llevarlos a tu mano tendrás que usar 2 dados que cumplan la condición que aparece en la carta del fantasma. Para colocar un fantasma delante de ti y que te puntúe al final de la partida, tendrás que tener 2 fantasmas en tu mano que sean o del mismo color o de la misma forma, y descartar uno de ellos para colocar el otro en tu zona de juego.

Hay un fantasma muy especial, “el comodín”. Este comodín te será muy útil en la fase de colocación
(ver en página 6) ya que te permitirá bajar a tu zona de juego cualquier fantasma.

Nuestra experiencia con niños de 6, 8 y 10 años

Jugamos normalmente los cuatro: yo y los tres peques, que son unos cracks en esto de los juegos de mesa. Lo más genial es que todos pueden jugar de verdad — bueno, salvo mi marido, que sigue sin engancharse a pesar de mis intentos (creo que le gusta más cualquier cosa que tirar dados).

La peque de 6 años a veces necesita que le repitamos las normas, y alguna vez intenta hacer trampuchis para ganar…, pero se siente parte de la partida, y eso es lo que realmente importa. ¡Y mientras tanto, seguiré intentando convencer a mi marido de que se una a nuestras partidas!

Los mayores, encantados. Porque no es uno de esos juegos “de niños” que los aburren. Aquí hay velocidad, hay competitividad sana y hay muchas, muchas risas.

Y lo mejor: no hay tiempos muertos ni turnos eternos. Todo el mundo juega casi a la vez, así que nadie se aburre. Nadie se queda esperando eternamente mientras el otro piensa. Eso, en esta casa, es vital.

spanta cacahuete games

¿Lo recomiendo para llevar de vacaciones?

Muchísimo. Es fácil de guardar, no ocupa nada (literal, entra en el neceser) y se prepara en dos segundos. No hay tablero, no hay fichas sueltas ni nada que se pierda por el coche o se vuele con el viento (bueno, las cartas sí…).

Para viajes, cenas fuera, esperas largas, casas rurales… Spanta es ese juego que saca del aburrimiento sin necesitar una mesa enorme ni una hora libre. Y eso, cuando viajas con criaturas, es un regalo.

Lo mejor de Spanta (según esta familia imperfecta)

  • Partidas rápidas y muy divertidas. Ideal para cuando solo tienes 15 minutos libres pero quieres reír un rato.
  • Risas aseguradas. No hay partida sin carcajadas, especialmente cuando alguien se queda sin el fantasma que quería.
  • Apto para distintas edades. El pequeño juega con ayuda, los mayores compiten de verdad, y los adultos también disfrutamos.
  • Ultra portátil. Va en el bolso, en la mochila o en el bolsillo de una chaqueta. Literal.

¿Y lo menos bueno?

  • No apto si tus peques son muy competitivos, puede que se piquen con facilidad. Porque esto va de rapidez, de quedarte con los fantasmas antes que los demás y de reírse… si hay alguien en casa que necesita ganar siempre y se molesta si le chinchan, quizás no sea su favorito.
  • La más peque a veces necesita ayuda. Aunque no se frustra (de momento), hay que estar pendiente si es muy peque.

En resumen…

Spanta ha sido un acierto total. Un juego que se juega en cualquier parte, que engancha a grandes y pequeños, que saca carcajadas sin pantallas ni complicaciones. Es un básico en nuestra mochila de vacaciones… y también en los días de lluvia o las tardes que necesitamos un rato de conexión y risas en familia.

Y hablando de juegos, no puedo dejar de recomendarte dos de mis tiendas de cabecera para comprarlos. Por un lado, Zacatrus, que tenemos justo al ladito de casa y en la que podríamos pasar horas y horas descubriendo maravillas. Y por otro, Mi Juego Bonito, donde Beatriz y Miguel te reciben siempre con una sonrisa virtual, te hacen sentir como en casa y te asesoran de maravilla en cada compra online. Recibir un pedido suyo es como un regalo lleno de cariño. Así que ya sabes, si quieres empezar o ampliar tu colección, ahí tienes dos lugares de confianza para acertar seguro.

¿Lo has probado? Cuéntame en comentarios si también te ha salvado alguna tarde. Y si tienes otro favorito de este estilo loco y portátil, ¡estoy abierta a ampliar nuestra colección! (qué ahora que nadie me escucha, empieza a ser de un tamaño importante…)

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